Quién es Iván Cepeda, el filósofo cuyo padre fue asesinado en un crimen de Estado y que ahora busca continuar la senda de Petro en Colombia

Iván Cepeda, durante un acto de campaña en Cali a comienzos de mayo de 2026.

Fuente de la imagen, Joaquín SARMIENTO / AFP via Getty Images

Pie de foto, Hasta hace pocos meses, Cepeda jamás contempló lanzarse a la presidencia.
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El día que mataron a su padre, Iván Cepeda envió a Colombia un mensaje tan contundente que acabó marcando su carrera.

Manuel Cepeda Vargas, senador del partido izquierdista Unión Patriótica y exmiembro del Partido Comunista Colombiano, había sido baleado dentro de un auto en el suroeste de Bogotá en un crimen atribuido a paramilitares en colusión con agentes estatales.

Era 9 de agosto de 1994.

Iván, con 31 años, llegó al lugar de los hechos minutos después e hizo un alegato contra la violencia política de la que entonces no se libró ninguna ideología, pero que se ensañó contra la izquierda.

"Le pido al país, al presidente (Ernesto) Samper, a quienes tienen que ver con la justicia en Colombia, que hagan algo en contra de esta ofensiva contra los dirigentes de izquierda; y que no quede este crimen impune como el de tantos hombres justos y valientes que han peleado en este país", dijo ante las cámaras.

Cepeda dejó a un lado su pérdida para hablarle a la nación que ahora aspira a gobernar tras quedar segundo en la primera vuelta de este domingo y pasar al balotaje del 21 de junio.

El candidato llamado a suceder la senda progresista de izquierda iniciada por Gustavo Petro en 2022 se medirá al abogado de derecha Abelardo de la Espriella.

Cepeda, de 63 años y senador del partido Pacto Histórico, obtuvo un 41% de apoyos por el 44% de su rival.

El juicio a Uribe y el golpe de efecto

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Hasta hace unos meses pocos veían a Cepeda como candidato. Ni siquiera él mismo, quien negaba a su círculo cualquier aspiración presidencial.

Un hombre descrito por sus allegados como tranquilo, reflexivo, firme y paciente, que en sus ratos libres practica cerámica en casa, se dedicaba en exclusiva a trabajar por las víctimas del histórico conflicto armado en Colombia, negociar con guerrillas para intentar la paz e investigar el paramilitarismo.

El 1 de agosto de 2025 cambió todo. Un juzgado de Bogotá condenó en primera instancia al expresidente Álvaro Uribe Vélez a 12 años de cárcel por soborno en actuación penal y fraude procesal.

Cepeda fue víctima y testigo en ese juicio que se ha prolongado por más de 13 años y que tiene como fin para el candidato hallar la verdad sobre los presuntos vínculos de Uribe con paramilitares.

Tras lo que se consideró como una victoria de Cepeda contra posiblemente el político más poderoso del país, parte de la opinión pública se volcó en su favor. "Cepeda presidente", se leyó en redes sociales.

Le pregunté por ello horas después de la sentencia. Entre risas me dijo que le parecía más fácil el juicio y que meditaba una decisión antes impensable.

En su correo se acumularon peticiones y cartas en las que seguidores, asociaciones de víctimas y simpatizantes le pedían que se lanzara a la presidencia.

"Tengo que hacerlo", le dijo a un amigo durante un almuerzo.

El Tribunal Superior de Bogotá absolvió a Uribe el 21 de octubre.

Cepeda interpuso un recurso de casación, alargando la disputa, pero en esos días se enfrentaba a una empresa mayor. Cinco días después participaba en la consulta interna de su partido y venció con holgura.

La mayoría de encuestas lo dan como favorito a la presidencia desde entonces.

Cepeda, entrevistado por los medios tras el fallo en primera instancia contra Uribe.

Fuente de la imagen, Juancho Torres/Anadolu via Getty Images

Pie de foto, El juicio a Uribe movió a gran parte de la izquierda en favor de Cepeda para suceder a Petro.

Un socialista dedicado a las víctimas y la paz

El carácter y la carrera de Cepeda se forjaron entre el exilio y la tragedia.

Su familia vivió en varias ocasiones en el extranjero, como en Checoslovaquia y Cuba, por las frecuentes amenazas sufridas por su ideología.

La madre de Iván, Yira Castro, era una reconocida periodista y política del Partido Comunista. Murió de una grave enfermedad en 1981.

El candidato tenía 19 años. Meses después viajó a Bulgaria, donde se graduó de filosofía.

La estancia en el bloque soviético lo marcó. "Cepeda es hijo de la perestroika", le dice a BBC Mundo el escritor Federico Díaz-Granados, allegado de la familia.

La perestroika fue una reforma encabezada por el líder Mijaíl Gorbachov para modernizar y reestructurar la economía de la Unión Soviética (URSS) a fines de los 80.

Fue la antesala de la descomposición de este bloque en 1991 y la causante de fricciones entre Cepeda y su padre poco antes de su muerte.

Un joven Iván Cepeda junto a su padre Manuel Cepeda.

Fuente de la imagen, Cortesía de la campaña de Iván Cepeda

Pie de foto, Iván Cepeda fue influenciado por las ideas comunistas y socialistas de su padre, Manuel Cepeda.

"Iván regresó de Bulgaria con una visión reformista y moderna del socialismo que le alejó de la ortodoxia comunista de Manuel. Discreparon mucho", cuenta Díaz-Granados.

Años antes de la muerte de su padre, Cepeda vivió los asesinatos de José Antequera y Bernardo Jaramillo Ossa, dos prominentes líderes de izquierda a los que se acercó tras volver a Colombia.

Cepeda admite no recordar un tiempo de su vida sin la amenaza de la muerte, que se intensificó después de que comenzara a buscar justicia para su padre y otros políticos izquierdistas asesinados.

Se exilió una última vez en Francia entre 2000 y 2003, donde estudió una maestría en Derecho Internacional Humanitario.

Al regresar, reemprendió su búsqueda de justicia y reparación de víctimas, ahondó en los orígenes del paramilitarismo y comenzó una defensa de los derechos humanos que mantiene hasta hoy.

Cepeda, entonces portavoz del grupo Colombianos por la Paz, retratado en una conversación en febrero de 2009.

Fuente de la imagen, MAURICIO DUENAS/AFP via Getty Images

Pie de foto, Cepeda lleva décadas mediando entre guerrillas y el Estado, lo que le ha valido críticas desde la oposición.

Elegido como representante a la Cámara en 2010 y senador desde 2014, fue facilitador de los diálogos de paz entre el gobierno y las Farc que llevaron a la desmovilización de esta guerrilla en 2016.

También ha participado en negociaciones con otros grupos armados como el ELN y es parte activa de la ambiciosa estrategia de "paz total" del gobierno de Petro, cuestionada por los críticos por no lograr los resultados prometidos.

Actualmente está casado, sin hijos, con la antropóloga Pilar Rueda, también trabajadora de derechos humanos, justicia y género.

Cepeda vs Petro

Oponentes políticos apuntan a Cepeda como "un hombre más radical que Petro" que inquieta a parte del sector empresarial.

Su planteamiento no difiere mucho del manual petrista: reformas sociales, más protagonismo del Estado en la economía, paz con grupos armados sin renunciar al diálogo e instituciones transformadas para combatir el clientelismo y reforzar la participación democrática.

Cepeda ha apoyado la idea del presidente de convocar una Asamblea Constituyente para reformar la Constitución, asunto divisivo en un país reticente a grandes cambios.

También se ha pronunciado contra decisiones y políticas de instituciones como el Banco de la República y el Consejo Nacional Electoral, generando críticas en parte de la opinión pública por presuntamente atentar contra la separación de poderes.

Seguidores de Petro y Cepeda durante una marcha en mayo de 2026.

Fuente de la imagen, Jaime SALDARRIAGA / AFP via Getty Images

Pie de foto, Cepeda llega en parte aupado por la popularidad con la que Petro y su proyecto llegan al final del mandato.

León Valencia, analista político, amigo de Cepeda y autor de la biografía Iván Cepeda: una vida contra el olvido (Aguilar, 2026), cree que hay inquina contra el candidato por su afiliación política; su rivalidad con Uribe, al que muchos encumbran en Colombia, y una firmeza ideológica mayor que la de Petro.

Aún así, Valencia lo describe como menos confrontativo y radical que el presidente, sin aires "mesiánicos o de caudillo", de "paciencia zen" y "más conciliador y sosegado".

A la misma vez advierte su falta de experiencia ejecutiva y de gestión en cargos públicos como desventajas de su candidatura.

Otra crítica contra Cepeda, alimentada desde la oposición, es su presunto grado de vinculación a las guerrillas.

"El candidato de las Farc", vierten con frecuencia sus adversarios sin que Cepeda parezca inmutarse cuando las acusaciones se producen en público.

Hasta la fecha no ha habido prueba concluyente de algún nexo que respalde la acusación. Valencia normaliza que un hombre que se ha dedicado a mediar entre grupos armados y el Estado haya mantenido contactos con guerrilleros.

Cepeda reconoció haber recibido información sobre presiones ejercidas por grupos armados sobre el electorado en algunos territorios del país y condenó "de manera categórica y enérgica" esas acciones.

Que su programa continúe las reformas iniciadas por Petro también genera reticencias entre algunos economistas.

A estos les preocupa la crisis fiscal que enfrenta Colombia, en parte condicionada por el aumento del gasto público.

"Cepeda tendrá que hacer ajustes económicos y sociales para tranquilizar al país", dice Valencia.

Una fórmula coherente y arriesgada

En la época de las redes sociales, donde Petro sacó partido convirtiéndolas en un balcón político donde exhorta a sus masas, critica a oponentes y marca la agenda, Cepeda se ciñe a un enfoque más tradicional.

Interpela a su electorado progresista, racialmente diverso y de las zonas consideradas como "olvidadas por el Estado", con discursos en plazas públicas que apelan a continuar la senda del cambio iniciada en 2022.

Las consignas contra exclusión, desigualdad, corrupción y violencia se repiten en sus alocuciones. En X es más sesudo que pasional.

Politólogos resaltan que su elección vicepresidencial, la senadora y líder indígena Aida Quilcué, mostró coherencia con su mensaje y la fórmula que le funcionó a Petro al nombrar hace cuatro años a la activista afrocolombiana Francia Márquez como vicepresidenta.

Los senadores y candidatos a la presidencia y vicepresidencia Aida Quilcué e Iván Cepeda, fotografiados en marzo de 2026.

Fuente de la imagen, RAUL ARBOLEDA / AFP via Getty Images

Pie de foto, La dupla Cepeda-Quilcué aspira a repetir el éxito cosechado por Petro-Márquez en 2022.

Como Márquez, Quilcué representa a esa Colombia frecuentemente ignorada por las viejas élites políticas y por la que apuesta Pacto Histórico.

Como Cepeda, Quilcué también es víctima de crímenes de Estado. Su marido, Edwin Legarda, fue asesinado en 2008 por parte de miembros del ejército en el departamento del Cauca.

La elección de Cepeda fue arriesgada. Se interpretó que el candidato se concentraría en los suyos sin buscar seducir a votantes de centro.

Sus opciones de victoria han sido reforzadas por la herencia de Petro, quien a pesar de navegar entre corruptelas y crisis ministeriales, diplomáticas y de seguridad, llega a la recta final de su mandato con una notoria popularidad.

Cepeda busca convertirse en la primera víctima de crímenes de Estado en liderar el país y prolongar el giro izquierdista de Colombia en medio de la ola conservadora que recorre América Latina.

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